El cruce de la laguna
Desde este punto debemos girar a la izquierda y seguir cerca del Canal en dirección a la vía del ferrocarril. 300 metros más adelante un puente precario de troncos fue arrastrado por la última sudestada y es menester pasar por otro lugar. En el relevamiento previo había encontrado dicho paso: un bajo con agua estancada (no podrida) que se podía pasar por la orilla. Era muy fácil pues estaba todo seco, pero ahora: ¿Cómo estaría? De acuerdo a como venía la cosa debería estar todo inundado. Explico a la gente la situación y entre todos se decide continuar con la travesía. Me mando primero por la sendita que poco a poco desciende. Los pies en el agua fresca y empujando la bici a mi lado. De tanto en tanto los pedales se traban con la paja brava. Llego hasta el bajo que hace tres días estaba seco y ahora es... una laguna. Voy tanteando con la rueda delantera que de a poco se hunde en el agua hasta casi el stem. Hay una pequeña zanja. Empiezo a cruzar por un tronco... se mueve... se da vuelta y me sumerjo hasta el pecho en el agua. Por suerte la bici con la alforja y la cámara de fotos no se mojan. La tensión crece y no logro pararme. Poco a poco me hundo en el barro. Un biker me extiende su mano y me ayuda a reincorporarme. Logro pasar. Ahora avanzamos por el costado, bien pegados a los lirios. Algunos lo toman con filosofía: hace calor y no importa que la bici se moje; otros la cruzan sobre su espalda y los últimos hacen "cantitos de protesta". Todos toman fotos para el recuerdo. Estamos realizando el cruce y, por otro lado, la salida más intrépida de todas. Como organizador la emoción me embarga al mirar hacia atrás y ver que hay otros tan locos como yo que disfrutan el cicloturismo de aventura. Encontramos una senda semi-aguada pedaleable y todos logramos cruzar la laguna. Agotados paramos una hora para comer, secarnos, sacar el agua de las zapatillas y del interior de los caños de la bici!!. Hemos superado la parte más difícil de esta travesía. Después hubo que limpiar la bici pero esta aventura colectiva quedará marcada a fuego (perdón a agua) en nuestra memoria.

El final
El resto de la travesía siguió con normalidad. Continuamos por la senda paralela al Canal que es excelente para la práctica del MTB recreativo. Al arribar a la "civilización" los más cansados se tomaron el tren inmediatamente y a los que les quedaba resto siguieron hasta la estación Ranelagh o directamente hasta la Capi. Cuentan que a algunos no los dejaron entrar a sus casas sin antes lavar su bici. ¿Por qué será? 


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