Eco challenge
Bariloche 1999

  Fotos: ECDC

Reportaje a Florencia Gorchs
Realizado por Santiago Delger y
Santiago Storni
a fines de enero ‘2000.


La carrera empezaba en el agua... Debería haber tomado algo para no marearme.
Te pasó en Marruecos también ¿Te la bancás y seguís?
Sí. Después recuperamos bastante en los caballos y nos ubicamos séptimos. Eso nos levantó el ánimo.
En los caballos nos encontramos con España (Sierra Nevada), y después empezamos con el trekking.
En la pared de Agostini, un desastre: era de noche, se nos habían acabado las pilas de la linterna y otro la había perdido. Cuando llegamos arriba nos frenaron por "falta de elementos"; pero eran las tres de la mañana y a las cinco amaneció y seguimos.
Después bajamos al río y ahí nos agarró la tormenta de nieve. Y nos encontramos de vuelta con Sierra Nevada que estaban con hipotermia, en el puesto de control. También aparece Vail. Eran las seis de la mañana. Y estaba el equipo Cóndor que en cuanto llegamos nosotros, se van. Y salimos atrás de ellos. Hacía un frío de locos. Después venía la subida del Cerro Volcánico, bajar y las cañas: ¡Terrible! Muertos de frío. En realidad, no dormimos nada.

Hubo equipos que se unieron en partes de la carrera, y comentaron que eso los ayudó mucho...
Sí, te levanta mucho. Por ejemplo, cuando estábamos con los españoles, tienen un carácter increíble y se ríen todo el tiempo. Te despeja un poco de estar siempre los mismos cuatro. Nos separamos de Sierra Nevada en el punto de recambio de Pampa Linda, en el que nosotros perdimos bastante tiempo.
A mí me encantó el apoyo de la gente, pero lo que no me gustó tanto, fue tener tanto contacto. No lo digo con mala onda; estoy muy agradecida con mis amigos y con toda la gente que me fue a ver. Pero te desconcentra un poco de la carrera. Cuando llegué al primer rapel, veníamos de la noche de las cañas donde nos habíamos perdido. Y yo miraba para abajo y había como ochenta cabecitas, y todos gritando "¡Dale, Flor!" Y yo la verdad es que lo único que tenía ganas era de era llorar por las horas que habíamos perdido. En ese momento tenía ganas de estar sola. Era algo deshauciante lo que nos había pasado en las cañas. Muertos de frío, habíamos pasado una noche terrible.
Cuando terminamos, sí me encantó que la gente estuviera ahí, pero durante la carrera soy medio reacia. En Pampa Linda me dijeron "¡Cóndor pasó por acá hace un montón; comieron ñoquis con tuco, durmieron como nueve horas y salieron fresquitos!" No me gustó que me dijeran eso en ese momento.
En el camping se encontraron con Sierra Nevada y Cóndor que llegaron en 2º y 3er puesto. ¿Dónde se separan tanto?
En las cañas ellos nos sacaron como ocho horas. Después de Pampa Linda ya no nos encontramos más con los punteros. Y en el Tronador, no tendríamos que haber parado tanto, sino que haber seguido. Debemos haber estado como siete horas en el refugio viejo.
Si tengo que hacer un resumen de la carrera, creo que estuvimos muy desorganizados. No corrimos la carrera inteligentemente, como se veía en otros equipos que descansaban mucho más. La razón en realidad no la sé. Pero creo que fundamentalmente manejamos mal el tiempo de descanso. Y para mí, la carrera la perdimos en la subida al Cerro Tronador. Hasta ahí, estábamos a tiempo de recuperar varios lugares.
Jorge Aznares había pasado la noche mal. Estaba todo hinchado por el frío. Y cuando llegamos al refugio viejo el que estaba a cargo nos dijo que iba a ser una noche muy fría, que no nos convenía seguir, que las cuerdas (fijas) iban a estar congeladas. Que no nos preocupáramos porque la carrera se había dividido en dos (por la tormenta): los punteros (incluidos nosotros) y el resto. Y que detrás nuestro no venía ningún equipo cerca. Entonces nos relajamos y decidimos comer y descansar. Y a las dos o tres horas de estar durmiendo, llega un equipo que venía atrás nuestro! 
Eso psicológicamente nos mató. Teníamos todo desorganizado y nos pusimos a juntar todo rápido. Nos atamos y salimos desesperados; y estos otros salieron detrás. Y después, llegando al refugio Otto Meiling, se junta otro equipo más (que terminó antes que nosotros).
No es la primera vez que escucho que un asistente de la organización, con la mejor intención pero, da una información equivocada a los competidores (ver Antonio de la Rosa)
Sí, te influye. Yo creo que si a nosotros nos hubieran dicho que teníamos un equipo tan cerca, hubiéramos comido y cambiado de ropa, pero hubiéramos seguido, sin quedarnos a dormir y relajarnos tanto. Yo no culpo al que nos dio mal la información, pero te perjudica.
En el Meiling comimos a las apuradas y seguimos. Después, ya desencordados, corriendo como desesperados; todo muy agresivo. Y cuando teníamos que buscar el camino al último rapel, es cuando nos perdemos y cuando me lastimo el dedo.
¿Cómo te lastimaste?
Habremos estado una hora buscando ese sendero, trepando por cañas y tierra suelta. Sebastián venía arriba, pisa y se desprende una piedra filosa que me cae sobre el dedo (índice).
¿Estuvieron por pedir ayuda por radio?
Sí, pero fue más por miedo de los chicos al ver cómo tenía el dedo. A mí también me impresionó cuando lo miré: separado totalmente, abierto y caído. Los chicos se asustaron bastante porque sangraba un montón. Sebastián le dijo a Loli que prendiera la radio. Yo, la verdad, lloraba del dolor que tenía. Y les dije que me dejaran un rato pensar con calma. Y pensé que ni loca prendía la radio. Que tenía dolor, pero habíamos estado todo el año entrenando para esto; era el último día, sólo faltaban diez horas... No! Les pedí que me vendaran el dedo y siguiéramos.
¿Ya habían pasado el último rapel?
No, todavía no.
Habrá sido un tema rapelar con el dedo así...
Sí, y después con el remo también. Terrible cómo me sangró. Pero ni me planteé prender la radio o abandonar.
¿No podías solo consultar por radio sin que te descalifiquen, como hizo España en Marruecos?
Yo creo que sí, pero si se enteraban y veían cómo tenía el dedo no me hubieran dejado seguir. Ya faltaba poco para terminar.
Llegamos a los dokies, inflarlos, hacer un tramo, desinflarlos; y ahí, tenías un trekking corto hasta llegar a los kayaks: nos perdimos.
En esta carrera la navegación fue un factor determinante, ¿cómo se entrena eso?
En Marruecos también nos pasó que hasta último momento veníamos 6º y nos perdimos con las bicicletas y al final quedamos 11º. Yo creo que es más importante la navegación que estar fuerte físicamente. Es una carrera en la que tenés que ser muy mental y tener bien clara la orientación. No se trata de quién es más fuerte y se entrena más.
Hay cursos de orientación y navegación, pero yo soy un cero. No sé nada.
¿Cómo se entrena el no dormir?
Te ayudan estas carreras de dos o tres días que hay durante el año. Pero no entrenás el no dormir.
Me llama la atención que ustedes vivan el resultado (8º) como una derrota. En realidad, han mejorado respecto del año anterior.
Sí.
El equipo Patagonia llegó varios puestos después, pero la viven como una victoria...
Sí, totalmente.
Depende de la expectativa que cada uno le puso...
Sí, es verdad. Nosotros le pusimos mucha garra y entrenamos mucho para llegar entre los primeros cinco puestos. Los del equipo Aconcagua/Energizer de Virginia Elizalde, eran conscientes de que entrenaban para llegar a terminarla.
También ellos vivieron como una victoria haber podido terminar la carrera y llegaron en el puesto 37º.
Sí. De todos modos, la especialidad de Virginia es el Windsurf. Creo que para ella es mucho más importante participar en las Olimpíadas en Windsurf que en el Eco-Challenge. Para ella el Windsurf es como para mí el Eco. Hoy por hoy mi meta son las carreras de aventura, y para ella lo es el Windsurf.
Después de la carrera dijiste que "el dolor después pasa" ¿Pasa?
Sí.
No me refiero al dedo...
Lo que me pasó a mí psicológicamente con esta carrera fue que, sabiendo que no somos buenos en orientación, nos habíamos propuesto que ésta fuera NUESTRA carrera, porque sabíamos que no íbamos a tener otra oportunidad igual. Habíamos apostado todo. Y en realidad no te sé decir qué fue, si la falta de organización, si alguno flaqueó, el dormir mal... No sé, es cuestión de suerte también. Pero mi sensación al final fue de que me perdí (o nos perdimos) la oportunidad de nuestras vidas, que era lograr un mejor puesto.
¿Estás entrenando?
Sí; cinco o seis horas por día.
En el próximo Eco-Challenge va a haber buceo. ¿Qué entrenás en esas horas?
Remo, kayak y correr. Y, cuando puedo, también nado.
¿Ya estás apuntando al Eco de Borneo?
En realidad, no es lo que tengo en mente hoy. No sé lo que va a pasar con el Eco de Borneo. Ahora nos invitaron a una carrera en Brasil. Entonces ahora mi meta es ésa más que Borneo. Si este año no hay sponsor, la veo difícil a la carrera de Borneo.
¿Cómo sobrevive en la Argentina alguien que se dedica a las carreras de aventura?
No tenés muchas posibilidades. Si vas a una carrera tenés que pagarte el viaje, la inscripción, los elementos. La gente quizá piensa que uno simplemente va y corre. Pero la realidad es que para el Eco tenías que comprarte grampones, piqueta, linterna frontal, bolsa de dormir buena, y todo así. Yo creo que sin sponsor no podés casi dedicarte a esto. O lo hacés con metas no tan altas: podés entrenar más tranquilo y correr sólo para llegar.


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