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Tuve
el honor de correr en el equipo Altas Cumbres, invitado por Pepe
Brea, con quien nos estuvimos cruzando en casi todas las carreras
largas que corrí este año, y en algunas de las otras también. A
Pepe y a Altas Cumbres lo venía siguiendo desde hace un tiempo,
porque corríó con amigos comunes, y
siempre me impresionó la performance del equipo en las Cross, por
los resultados y por estado físico. A lo largo del año nos fuimos
conociendo, y siempre ma pareció un tipo de primera. Por eso,
cuando me dijo de correr juntos, la invitación me enorgulleció
(Gracias Pepe!). El tercero del equipo fue Ramiro Angió, a quien no
conocía, ni tampoco tenía referencias previas,
pero bastó un almuerzo para darme cuenta que era un fenómeno de
tipo, y que nos íbamos a divertir mucho, tal como fue. Ramiro no
había corrido carreras largas antes, pero tenía unas ganas que
superaban cualquier inexperiencia.
Pepe y yo íbamos a correr Volcanes, y nos parecía una excelente
carrera para correr, y además para acumular horas de vuelo previas
a Volcanes.
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El
viaje lo hicimos los tres junto con Romina Maldonado, a quien si
bien obviamente conocía por ser quien es, no había tratado mucho
antes. Me alegré de saber que es como es, una tipa divina y jodona
como pocas. Romi entrena a Pepe y a Ramiro, así que había
confianza y onda para que el viaje fuera divertido, y se pasó entre
jodas y cargadas de todo tipo. Cada tanto Rami,
que ya estaba con la adrenalina al taco, se zarpaba y Romi le tenía
que pegar para calmarlo, o Rami se ponía muy insoportable y desde
atrás Pepe y yo le pedíamos a Romi que le pegue un poco más. Así
que Romi le pegó al Pelado durante todo el viaje, pero el Pelado
como si nada, máquina de decir pavadas, pero cómo nos reímos. Así,
entre golpe y cachetada, el viaje se nos
hizo realmente corto y llegamos a La Cumbrecita casi a las 7, para
llegar cuando apenas empezaba la reunión previa para explicar el
recorrido.
En la reunión se nos contó cómo iba a ser el recorrido de bici y
primer trekking, se entregaron los mapas, las instrucciones y se nos
dieron algunas recomendaciones acerca de cómo encarar la carrera.
La bici iba a ser larga (120K!) y obviamente en camino de montaña,
y el trekking con mucho desnivel y también bastante largo,
incluyendo una parte de Ride & Run. La orientación
parecía relativamente sencilla, con los PCs ubicados en lugares
aparentemente ubicables. La reunión previa fue muy divertida, se
presentó a todos los equipos y sus integrantes, un buen detalle que
ayudó a ubicarnos los unos a los otros, y destaco muy especialmente
la puntualidad con la que se realizó, que luego fue mantenida en
toda la carrera. De paso, nos terminamos de dar cuenta que entre los
50 equipos inscriptos había muchos monstruos consagrados, y que
nuestra carrera iba a estar desde el puesto 20 para atrás. Estaban
Gonzalo Terán, Julito Uriburu, Horacio Rizzutti, Taddeo y
Mattulich, Corredor Andino, Ronan Pavoni y Pablo Ureta, los chicos
de La Angostura con Ocampo a la cabeza, Loly Roberts con el Mono
Vera y Maxi Morales, el Columbia Córdoba, los chicos de San Martín
con Paschetta, los de Leon Fitness, Los Xeneixes de Olavarría, los
de Human Link con Tiani Ezcurra y Maxit, en fin, un montón de
titanes y amigos. Entre ellos me encontré con algunos buenos amigos
cordobeses, como Pablo Scandogliero y Facundo Martínez Crespo
(IronMan y titán), y todo era un gran grupo de amigos con mucha
buena onda y ganas de empezar la carrera ya!!. En la organización,
Alito y Pablo Sosa, con la pasión con que siempre hacen las cosas,
estaban en todo y dando mil recomendaciones. También estaba el
monstruo Javier Valera, esta vez del
lado de la organización, pegando una mano. Estaba todo para que
fuera una carrera espectacular, como lo terminó siendo.
La largada fue inusual, en bici, desde una pampita arriba de La
Cumbrecita, desde donde se dominaba una vista de muchísimos kilómetros,
que daban ganas de quedarse a disfrutarla. El primer recorrido eran
30 K hasta Villa Alpina, los primeros 10K con descensos animales y
suicidas, donde se llegaba a alcanzar hasta 70K los punteros, y
nosotros aprox 55K. Pura adrenalina, para
bajarlas al grito pelado, no se si de cagazo, emoción o qué. Por
suerte no ví ningún accidente en los descensos, porque hubiera
sido complicado.
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Pasados
los primeros 10K empezaba la subida animal hasta Villa Alpina, que
era realmente mortal y larguísima, con trepadas de plato chico y piñón
grande, y aún así costaban un Perú, y que al final me tuve que
bajar en algunas de ellas. Nos tomó 3 horas completar los 30K, y
nos enteramos que los primeros tardaron 1 hora y cuarto!!! Qué
animales, cómo tienen que haber pedaleado. En fin, entrenar en
Buenos Aires no es lo mismo que en la montaña, y
evidentemente hay que pedalear más ...
Luego de la etapa de bici, empezaba el trekking, con trepada a las
sierras con un Ride & Run hasta la base del Champaquí,
aproximadamente a 1600/1700 metros. Nos tocó un caballo de
turistas, acostumbrado al paso de turistas, que era una piedra. El
que iba a caballo llevaba las mochilas de los otros dos, y a
nosotros nos resultó una complicación, cuando yo me subí al
caballo
me volví loco tratando de que las mochilas no se nos caigan, así
que al final agradecí cuando tuve que volver a caminar. Cuestión
que comenzamos el trekking bastante atrás, en el puesto 37, pero
sin ningún apuro, ya que veníamos cumpliendo nuestro plan de
carrera. En las sierras encontramos que casi todo el recorrido era
por sendas, que estaban muy marcadas en el
terreno, y por lo tanto la navegación se veía facilitada en muy
buena parte del recorrido. La geografía espectacular, los lugares
por los que pasamos eran lindísimos, en un día de un sol
impresionante, no podía haberse hecho un día mejor para correr.
Los PCs estaban ubicados en puestos de los lugareños en los que
también se podían comprar comidas y bebidas, muy lindo
y con gustito autóctono. Los de los puestos nos miraban como si
estuviéramos locos, y probablemente tenían razón. El PC 4 era en
la punta del Cerro Negro o Totora, una elevación de aprox 400
metros sobre el suelo, muy empinada y complicada. Como era virtual,
sólo subió Ramiro, que en todo momento siguió con la adrenalina
al taco y un entusiasmo a prueba de balas, tanto que con Pepe nos
preocupamos por qué iba a pasar cuando le diera el bajón, porque
si iba a ser tan intenso como la "fase alta", le iba a
pegar duro, pero por el momento sólo teníamos que pegarle cada
tanto para que se tranquilizara, y en definitiva el famoso bajón no
le vino en ningún momento de la carrera. Ya para entonces nos veníamos
cruzando con un equipo cordobés, el Aquaterra, con el que hubo
buena onda desde el principio, y nos encontrábamos muy seguido.
Luego del Cerro Negro los PCs se comenzaron a complicar, y la
navegación pasó a ser más importante. Encontramos el PC 5, medio
escondido y pasamos al PC 6, donde nos encontramos con Javier
Valera, haciendo revisión de equipo obligatorio en el medio de la
nada, y también con un equipo de franceses, medio desorientados,
que Javier nos endosó como cheque sin fondos. Los franceses del CNP
Team resultaron de lo más simpáticos y fueron bautizados
inmediatamente "Les Petit Cochons", mote con el que nos
gritábamos cada vez que nos cruzamos de ahí en más, nosotros a
ellos y ellos a nosotros. Del PC 6 había un largo trekking hasta el
7, en la cima del Cerro Mesilla, que iba a señalar el comienzo del
descenso. Este trekking al PC 7 fue magnífico, pasando por unos
lugares lindísimos, pampitas muy abiertas, quebradas muy cerradas,
riachos, y hasta un cementerio indio en el medio de una pampita, que
parecía de leyenda comechingón. En ese trekking varios equipos se
perdieron, y por suerte nosotros fuimos derechito al PC 7, ya
cayendo la noche, llegando al Mesilla ya entrada la noche, con la
tormenta pisándonos los talones. Ahí nos encontramos con Juan
Pablo Puentes (otro titán, y van ...) controlando el PC, que por
los truenos que había iba a pasar una noche muy fría y mojada.
Nuestra bajada del Mesilla fue bastante complicada, éramos para ese
momento 3 equipos porque nos habíamos juntado con los de Aquaterra
una vez más, nosotros y los Petit Cochons.
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La
bajada era muy pronunciada, no se veía nada, estaba todo lleno de
zarzamora, quebradas, piedras patinosas, y para colmo nos agarra la
lluvia en el medio de la bajada. Así, una bajada que se suponía
iba a ser de 40/60 minutos, nos llevó dos horas y media, muy
preocupados y bastante perdidos, hasta que a pocos metros de tirar
la toalla, Ramiro encontró la huella de bajada que estábamos
buscando y las cosas mejoraron. Había que verlo a Ramiro saltando
como un nene y gritando "Camino!! Camino!!", parecía de
chiste!. Llegamos de
vuelta a Villa Alpina a las 11 de la noche, luego de un trekking de
casi 11 horas, con una lluvia torrencial, empapados, muertos de frío
y cansancio. De todos modos, el equipo estaba entero, no
tuvimos ningún problema físico, emocional ni mecánico, y a pesar
del cansancio estábamos con muchas ganas de seguir. Ahí nos
enteramos que muchos equipos estaban todavía arriba,
peleándola (literalmente), y los que estaban el Villa Alpina no
estaban mucho mejor que nosotros. También supimos que más abajo la
tormenta había estado más dura todavía, y que algunos de los
equipos de punta les agarró un granizo muy fuerte en la etapa de
bici, que dejó afuera a algunos, con mucho sufrimiento, pero por
suerte ya estaban repuestos. Nos encontramos también con el equipo
de Marcos Knowles y Leti Rougues, que habían tenido que volver a
Villa Alpina por termendos calambres de uno del equipo, cuando iban
muy bien ubicados. A medida que iban llegando los equipos a Villa
Alpina, las caras, los gestos y las voces hablaban de sufrimiento,
frío y cansancio. La carrera se suspendió en ese punto hasta las 6
de la mañana, así que
desenrollamos las bolsas de dormir y a eso nos fuimos.
La mañana siguiente amaneció sin lluvias, y los aprox 10 equipos
que estábamos en Villa Alpina largamos el trayecto de bici, la
vuelta de los 30K que habíamos hecho el sábado. El cansancio se
hizo sentir, y las cuestas realmente costaban. Ibamos muy bien
colocados en este pelotón, pero un par de pinchaduras nos mandaron
al fondo, bastante separados, y llegamos a Villa Alpina a las 9 y
algo de la mañana. Para ese momento yo estaba muy cansado y me pegó
el bajón "post primer amanecer", en cambio Pepe y Ramiro
venían como nuevos, Pepe muy entero y Rami como perro con dos
colas, hablaba con todo el mundo, iba a comprar comida (también se
la comía), subía, bajaba, iba y venía, mientras yo hacía la ruta
y Pepe organizaba las cosas. Por ahí
apareció Romi, dándonos aliento y le pedimos que le pegue un poco
a Rami para calmarlo, pero con pocos resultados aparentes (lo debe
de haber golpeado poco). Al trazar la ruta, me doy cuenta de que lo
que faltaba no era ninguna pavada, y se anticipaba un trekking de
aprox 5 horas, que con el cansancio podían ser mucho más ...
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Así
salimos a encarar la última etapa, y al poco de andar nos juntamos
una vez más con los amigos de Aquaterra, y juntos llegamos al
jumar, del que me excusé porque venía muy muy cansado, así que lo
hicieron Pepe y Ramiro. El jumar era divertido y muy cansador, una
pared con alguna inclinación, de aprox 18 metros, que se hacía sin
estribo, con lo cual había que hacer
muchísima fuerza de brazos. Luego del jumar, seguía el trekking
por una pampa muy amplia y verde, rodeada de montañas, lugar
espectacular que te daban ganas de quedarte. Ahí nomás veíamos
unos equipos más adelante nuestro, y alcanzamos a Aquaterra en el
PC siguiente, y a poco de cruzar el río pasando el PC nos volvemos
a cruzar, y de ahí en más seguimos juntos la
carrera, en una buena asociación, ya que nos complementamos muy
bien en navegación y estábamos muy parejos en lo físico. Por
suerte Rami encontró otras orejas para que lo escuchen, así que
todos contentos. También nos empezamos a cruzar en ese punto con el
equipo de los García Hamilton y con los de Pura Sangre, que venían
juntos, también muy charlatanes, pero seguían
por su ruta.
Por ahí nos eoncontramos con el río subterraneo, que resultó ser
un río que quedó debajo de una quebrada cubierta de rocas, que había
que bajar entre 5 y 8 metros bajo la superficie para encontrar el río,
y luego seguir una soga que había tendido la organización. La
hicimos Ramiro y yo, daba bastane cuiqui hacerlo, por la
claustrofobia, la oscuridad, el frío, la total
incertidumbre de qué es lo que había más adelante, en fin, por el
cagaso ...
Pero una vez que le agarrabas confianza, era divertido, y terminabas
saliendo del otro lado contento y cagado de frío, que se iba en dos
minutos porque para ese momento el sol venía calentando mucho.
En ese entonces comenzábamos a bajar hacia La Cumbrecita y encarar
las últimas pruebas especiales y terminar el trekking, Ramiro iba
adelante, siempre al taco, gritándonos incoherencias (en un momento
nos gritó "Soy Charly, soy Charly!!" ???!!!!-un traductor
por favor!!-)y que nos apuremos.
Nos faltaba un salto al río desde una piedra de aprox 8/10 metros,
que parecían miles desde ahí arriba. La saltamos Rami y yo, la
verdad me costó bastante convencerme de saltar, arrugué un par de
veces antes de animarme ... Luego del salto, Pepe y yo partimos para
el rappel, sobre una pared de 30 metros. No tengo del todo claro
porqué carajo fui a hacerlo, porque tengo
pánico a las alturas, y para colmo cuando llegamos arriba el flaco
que estaba armando los equipos me dice que no había seguridad, esto
es, si me tildaba me iba derechito para abajo (en realidad fue un
malentendido, porque sí había seguridad). En ese momento las
piernas me empezaron a temblar como nunca en la vida, y me tuve que
sentar para no caerme. Estaba tan asustado que me tuvieron que poner
el arnés así sentado como estaba. Para tirarme para abajo me tenía
que parar, pero tampoco pude, y terminé reptando hacia el borde del
acantilado, en patética situación, arrastrándome como gusano al
precipicio, saqué las patas, y me colgué. Sucede que cuando quedé
colgando todo mi cagazo se cayó por los 30 metros, pero yo quedé
colgado de la soga, feliz y en paz, concentrado en lo que hacía.
Empecé a bajar disfrutando cada vez más de lo que hacía, y terminé
bajando a lo SWAT, a los tacos, contento y a los gritos. Eufórico
llegué abajo, y seguimos junto con los de Aquaterra
a terminar el trekking, con un breve recorrido por dentro de La
Cumbrecita.
Ya faltaba poco, y terminamos corriendo los dos equipos juntos,
emocionados, cansados, sucios y felices como locos. Hicimos un
tiempo neto de carrera de 30 horas, el puesto estuvo alrededor del
20/25, no estoy seguro porque entiendo que faltan compensaciones que
nos pueden llevar o más arriba o más abajo, vaya a saber, pero en
definitiva qué importa ...
¿Qué me dejó la carrera? Emociones profundas, una enorme
sobredosis de felicidad; la certeza de saber que estas carreras se
corren con el físico y se terminan/ganan (es casi lo mismo) con la
cabeza; amistades, que más allá de lo nuevas sé que son para
siempre, porque sé que somos iguales (como dijo Rami, "del
mismo palo!!"), con mi equipo y con otros corredores también,
ganas de seguir haciendo esto, en fin, muchas cosas. Hace poco
alguien mandó al foro unas lindísimas palabras de la Madre Teresa,
que decía entre otras breves frases de enorme significado
"mientras estés vivo, sentite vivo", tengo la certeza de
que estoy vivo, me siento vivo, y quiero seguir haciendo esto,
porque estoy vivo!!
Como equipo funcionamos perfectamente, ayudándonos cuando hubo que
ayudar y tirando siempre para adelante. Parecía que nos conocíamos
de toda la vida de lo bien que funcionamos. Nunca nos perdimos y
capitalizamos algunos aciertos con la orientación, que nos tiraron
para adelante. Físicamente Pepe y Ramiro son fuertísimos, y fue un
enorme placer haber corrido con ellos. Les mando un gran abrazo a
los de Aquaterra, con quienes también fue un verdadero placer
correr juntos, así como también a los Petit Cochons.
La carrera fue espectacular, pasando por unos lugares increibles,
muy buena ruta, y muy buenas las pruebas especiales, muy divertidas.
La asistencia y seguridad fue muy buena, y funcionó cuando tenía
que funcionar. Es un placer correr carreras como estas, cuando uno
ve que los responsables son tan apasionados por esto como uno, y
disfrutan la carrera como uno, y trazan la
carrera pensando en el corredor, comentario que hago extensivo a
otras organizaciones también, ojalá el año que viene pase lo
mismo. Se agradece la puntualidad con la que hicieron todo, que en
definitiva es una muestra de respeto al corredor.
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Felicitaciones
a Gonzalo, Julio y Horacio que hicieron una excelente carrera, a
Corredor Andino (ídola Romina!!), que no se cansan de ganar, y a
todos los que empezaron la carrera. Gracias Goyco, porque el trabajo
de todo un año rinde sus frutos. Gracias Ceci y mi familia que me
bancan, son unos ídolos, los quiero mucho.
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