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Eco
challenge DANIEL
SERENELLI |
Reportaje de Santiago Storni |
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¿Cómo recordás la carrera etapa por etapa?
Comenzamos remando en el Nahuel Huapi. Al final
levanta un poco de viento y remar se hace más difícil. Terminamos de noche la
parte de kayaks y así, de noche, empezamos la parte de caballos.
¿Nadaron de noche?
Tuvimos que nadar de noche para cruzar el río (Limay).
¿Frío?
Bastante frío, pero ya veníamos bastante
mojados, así que era el último esfuerzo para salir y ponernos ropa seca. La
parte de caballos fue monótona, y dura porque de noche hay que andar con
cuidado para no equivocar el camino. Se hizo una fila india bastante linda
porque se juntaron varios equipos. Eso hizo que fuera más ameno y uno no se
durmiese sobre el caballo.
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¿Quién abría camino?
Cualquiera. Una vez organizados era cuestión de
seguir el camino y luces de equipos que iban adelante nuestro.
Iban con linternas...
Sí, pero a veces hay que tener cuidado porque los
caballos se asustan. Entonces se prende una o dos nomás, y el resto las siguen.
Para control veterinario te neutralizaban dos horas. Habremos descansado una
hora ahí y seguimos con la segunda etapa a caballo, que la terminamos de día,
y nos preparamos para la primer parte de trekking. Un trekking muy largo, pero
no tan exigente, hasta llegar al campamento 1. Y después se hace la primer
ascensión con jumars (puños de ascensión) por una cascada, donde se
empezó a quebrar el tiempo...
¿En la pared de Agostini?
Sí. Después de haber ascendido por toda esa
cascada nos dicen que la carrera se neutraliza y nos hacen descender todo lo que
habíamos subido! Bajamos sin ningún tipo de medios de seguridad. Fue muy
difícil, muy duro, y sentimos miedo en muchos momentos.
¿No podían usar las mismas sogas por las que
habían subido?
No; bajamos por una especie de picada. No había
cuerdas. Fue un esfuerzo muy grande y sumamente peligroso. Creo que los
organizadores desconocen que hemos descendido esa montaña sin medios de
seguridad. Estaba nevando. Estábamos hechos sopa. Era toda piedra redonda, no
había de dónde agarrarse. Muy pero muy peligroso. Mucho más de lo que se
puedan imaginar. Todo precipicio. Nos resbalábamos y nos alcanzábamos a
sujetar. No veíamos nada; todo de noche, con linternas. Muy duro. Pero había
que descender porque nos estábamos congelando. Para mí fue lo más difícil, y
en ese momento no estábamos en carrera!
¿A algún otro equipo le pasó lo mismo?
A Brasil. A nadie más porque al resto lo
neutralizaron abajo.
¿Y ahí fue donde se unieron los dos equipos?
Sí, a partir de ahí empezamos a caminar juntos.
La carrera se neutralizó durante 17 horas. Eso te saca de ritmo, porque al
detenerte tantas horas vos ya no sabés qué está ocurriendo.
¿En esas horas aprovecharon para descansar?
Es que estás con el corazón en la boca, sin
saber qué pasa.
Entonces deciden anular la parte de cuerdas que nosotros ya habíamos subido. Y
se habían juntado como quince equipos que venían detrás nuestro; y largamos
todos juntos, tiempo que nos dijeron que nos iban a tratar de bonificar, pero
eso no ocurrió. Pero eso ahora no viene al caso. Igual estamos felices de cómo
entramos.
Pero a ustedes les dieron una compensación de
tiempo...
No, que yo sepa no. Entramos en la general en los
puestos 16 y17. Figuramos 18 y 19, y pusieron a los
Brasileños delante nuestro.
Ellos mismos fueron a decir que nosotros estábamos delante de ellos. No sé
cómo quedará. Seguramente lo van a modificar.
¿Esas posiciones son sin la compensación?
Sí. Se reanuda la carrera
con una parte de trekking. Después unos rapeles muy bonitos, muy largos...
En el Saltillo de las Nalcas...
Sí, de noche también. Pero en el Tronador
llegamos a la cumbre del Pico Argentino a las 20.45 hs. (todavía con luz) y
pudimos disfrutar de esa vista; un paisaje indescriptible. No sé si volveré
algún día, no creo; pero realmente fue maravilloso.
¿Llegás caminando o con técnica?
Encordado, pero no encordados entre sí si no a
unas cuerdas fijas que había, mosquetoneados con dos puntos. Era seguro el
tema. Si te caías significaba resbalar unos metros y quedar enganchado. No
había problema.
¿Cómo verificaban los controladores que los
equipos realmente llegaban, si en la cumbre no había un puesto de control?
Pero había mucha gente de la organización por
los lugares que íbamos pasando. Y arriba de todo había un cuadrito de madera
con una inscripción, y había que recordar lo que decía: el nombre de alguien
y una fecha, 29 de enero de 1939, y una frase: "Keep the world", o
algo así.
¿El puesto de control más alto era una cueva de
hielo?
Era como una plataforma y un techo naturales,
debajo del Pico Argentino, donde se podía caminar perfectamente, pero siempre
encordados.
En la cumbre sacamos alguna foto y bajamos rápido porque nos caía la noche.
Llegamos al Refugio Otto Meiling como a las doce de la noche y nos levantamos
como a las cinco de la mañana.
Diana llegó un poco a su casa...
Sí, Diana Reboratti vive cinco meses al año en
el Otto Meiling. A partir de ahí decidimos que ese iba a ser nuestro último
día de carrera. Partimos a las seis de la mañana del refugio y a las seis y
cuarto de la tarde, después de un día tremendo de correr, patear durísimo,
remar muy fuerte, hacer los rapeles rápido, ir pasando equipos rezagados y
perdidos, metimos un récord en la última etapa: 12 horas 15 minutos, que nos
llenó de satisfacción. Ahí recuperamos posiciones.
En ese tramo, como conocedores del lugar,
¿Patagonia llevaba a Brasil?
Siempre llevamos a Brasil. Nos conocemos de
Marruecos. Son unos chicos macanudísimos, y fue un gusto compartir con ellos
gran parte de la competencia.
¿Cómo se toman las decisiones entre ocho personas?
Los brasileños nos seguían, y estaban
desesperados por salir. Querían también terminar la carrera. Y cuando uno se
propone terminar en cierto tiempo y el cuerpo te da para hacerlo, no hay nada
que te detenga. Unicamente que te lastimaras o algo así. Si no, sea la hora que
sea, querés salir de esa situación, y terminás.
En vez de un final reñido, ustedes dieron un
ejemplo con los brasileños llegando juntos...
Sí, eso lo convinimos de antemano.
¿En qué momento?
En todo momento. Una vez que nos hicimos amigos,
la competencia pasa a un plano relativo, y prevalece otro aspecto que es la
amistad y la confraternidad. Nada más lindo que poder tener una relación
cordial con otro equipo latinoamericano, donde aunque no necesitábamos estar
con ellos, fue para nosotros un placer y un orgullo haber terminado juntos.
¿Qué edad tenés?
Voy a cumplir ahora 51 años.
¿Cómo fue tu entrenamiento para esta carrera?
No fue muy grande. Yo hago deportes habitualmente.
Por ejemplo ahora, el 8 de marzo tengo otra carrera de tres días, similar a
esta. Estamos permanentemente compitiendo. Entonces no es que uno se prepara
especialmente para un Eco-Challenge; uno intensifica más para una prueba de
estas. Pero uno ya tiene acumulado en el cuerpo un resto, y una preparación
mental por sobre todas las cosas.
¿Tu especialidad?
Remo y caminar.
Un comentario sobre cada uno de los otros equipos
argentinos...
Cóndor: ¡Felicitaciones!
Hicieron un trabajo maravilloso! Y me llena de orgullo que los chicos hayan
aguantado tanto y tan bien. Pero ellos fueron a buscar eso, y lo lograron.
Entrenaron para eso.
Argentina: Sebastián Tagle no estaba tan bien preparado. El resto del
equipo estaba bárbaro. Él organiza competencias, y durante mucho tiempo había
estado trabajando. Entonces no estuvo a la altura de sus compañeros. Por eso se
notaba la diferencia y el estado en que quedó. Lo mataron los nervios. Y
llegaron en un puesto muy digno, pero ellos pensaban llegar más adelante.
Aconcagua: No era un equipo tan preparado, por lo tanto hicieron una
labor digna. Terminaron, cosa que me alegra muchísimo. Seguramente ya han
tomado conciencia de lo que es un Eco-Challenge. Si tienen otra oportunidad de
competir, estoy seguro de que van a hacer una carrera diferente, y se van a
preparar de otra manera.
Patagonia: Una satisfacción enorme! Fuimos a buscar un puesto 20 ó
25º, y nos trajimos un 16º. Estamos sumamente felices!
¿Son los mismos cuatro de Marruecos?
No. Cambiamos la mujer. Resultó una chica muy
fuerte y muy conocedora de la montaña, y que nos ayudó muchísimo.
Dicen que ella les enseñó técnicas de montaña y
ustedes le enseñaron a remar...
Tal cual; así fue. Ella es Guía de Montaña. En
la montaña la tiene muy clara, y conoce el tema. Acostumbrada a caminar mucho y
con mucho peso en su mochila. Divina.
Yo me siento muy contento y muy orgulloso con lo hecho. Uno aprende a conocerse
y a valorarse a sí mismo en este tipo de competencias. Y quiero agradecerles a
mis compañeros, que se portaron muy bien. Y hemos hecho un equipo muy lindo.
Hicimos una carrera hermosa, con inteligencia, respetándonos cada uno de
nosotros, y culminando sin ninguna lesión y maravillosamente bien.
¿Cuánto tiempo?
Fueron siete días y ocho horas, sin descontar lo
que nos neutralizaron. Si restamos eso, fueron seis días y medio de carrera.
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