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La puntualidad...¿es necesaria? |
Pero, que pregunta!. Es
fundamental en la organización social de una comunidad. A que hora debemos despertarnos
para cumplir con todas nuestras obligaciones a las que nos hemos comprometido. A que hora
sale el avión. A que hora tengo que fichar en el trabajo. A que hora tengo tal o cual
clase en la universidad. A que hora tengo que comer (aunque no tenga hambre) para
continuar con mi agenda de actividades...da nuestra vida comunitaria se rige por horarios.
La " puntualidad" es fundamental. El impuntual es un mal educado. Comparto todos
estos conceptos. Es más ,me considero puntual .
Cuando se realiza una
cabalgata por las montañas, la comunidad somos nosotros y la puntualidad es relativa, no
tiene mayor importancia, nadie esta pendiente ni esclavizado por este detalle. Actuamos de
acuerdo a nuestro criterio ,a nuestra responsabilidad. El tiempo es lo que sobra,
sobretodo si estamos de vacaciones o en una cabalgata con amigos donde generalmente nadie
usa reloj y la recomendación es guardarlo
en el fondo de la alforja ya que lo importante
son tantas cosas antes que la puntualidad.
En una oportunidad cabalgaba
con una abogada Suiza (juez) que había venido con sus tres hijas. Era el segundo día
cuando estábamos desayunando plácidamente en un puesto con un entorno paisajístico
excepcional cuando esta señora me pregunta amablemente a que hora partíamos. Mi
respuesta fue 10:30 / 11:00 h. La gringa me miró seriamente y me preguntó con
precisión suiza: 10:30 u 11:00, como queriéndome decir que eran dos cosas absolutamente
distintas. Evidentemente son dos cosas distintas pero debo de reconocer que nunca había
esperado una respuesta tan puntual, tan cortante. Mi sorpresa fue grande y velocidad de la
luz con mi mirada realice un control general de la situación real. Las carpas armadas
aún, pero ya secas, los caballos estaban todos, lo que es muy importante, pues muchas
veces falta alguno. Aun faltaba ensillarlos, ya estaban todos reunidos. Los platos de la
noche anterior, limpios y la mercadería acomodada... en fin lo único que faltaba era
armar las cargas y ensillar. Con esta situación real favorable le respondo a la suiza,
-partimos a las 10:30 h.
10:40 h. Doy la orden de montar para iniciar la jornada cuando la gringa se me arrima y
dice: "me esta robando 10 minutos". Pensé que era una broma pero... cuando la
miro me doy cuenta que hablaba muy seriamente. Con mucha calma, empecé a contar en
silencio y con mucha tranquilidad para domar de alguna manera mi bronca. Creo que fueron
varios cientos los que acumulé.
Dos horas después la gringa no dejaba de suspirar con las bellezas de las montañas y en esa distracción fue cuando le pregunte con un objetivo concreto:
...Es cierto que en Suiza son
muy organizados?
...Por supuesto que sí.
Fue la respuesta... y aquí se
estableció el diálogo que yo buscaba con toda intención. Con insistencia le vuelvo a
preguntar:
...Y cuando suben a un bus, Uds. mismos sacan su propio boleto sin la participación ni
control del chofer?
...Si, claro.
Me contestó... y volví a preguntar:
...Y cundo van a comprar el diario al kiosco, si no esta el vendedor, retiran el ejemplar y
dejan el importe a la vista de cualquier persona pues a nadie se le ocurre robar el
dinero?
...No podría ser de otra manera.
Me respondió. Y de esta manera llegue a la pregunta clave.
...Me han contado también que todas estas acciones tan loables, tan espontáneas, tan
"naturales" las hacen porque las penas son muy duras, y que además esta
situación les produce un stress importante que cada tanto necesitan ir a España para
poder gritar, escupir en el piso o tirar un papel en la calle?
...Siii!
Fue la respuesta y me contesto con la cara sonriente, pues mucho de cierto tiene esta
realidad y fue allí donde le dije:
...Si esto es así, porque me reclamaste que te robaba 10 minutos cuando nos atrasamos en
la partida? Si lo único que teníamos que hacer durante todo el día era disfrutar el
paisaje, comer cuando teníamos hambre y ganas, descansar cuando se nos ocurriese.
Como digo más arriba, esto ocurrió el segundo día y aún la pobre suiza seguía con los
códigos que establece la vida comunitaria de una gran ciudad.
Cuando entendemos que estas
obligaciones son válidas en otras circunstancias, en otro contexto, en otro ambiente, es
cuando, empezamos a vivir una nueva realidad y a disfrutar en serio esta experiencia tan
original como es una cabalgata donde muchas cosas se valorizan de una forma totalmente
diferente a las que estamos acostumbrados.
El consejo en esta oportunidad es:
"...adaptémonos lo más rápidamente posible a la realidad para disfrutar el
mayor tiempo posible esta experiencia limitada que no se repite a cada instante..."
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