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El
mayor peligro |
Son muchos los riesgos que
amenazan una cabalgata que se organiza en forma "casera". Desde la elección de
la época, el itinerario, los animales, el equipo, el personal de apoyo, los caminos
alternativos de emergencia ante algún problema, la personalidad del líder responsable,...
en fin, son muchos los detalles a tener en cuenta.
A pesar de tomar todas las precauciones que correspondan a cada una de estas posibilidades
y de otras más, hay una, que es la más importante y por ser la más tonta de todas, es
la que casi siempre genera problemas. "La última media hora de la
cabalgata".
Los cabalgantes están demasiado confiados, han convivido con los animales durante varios
días sin problemas, han transitado por zonas de riesgo sin inconvenientes, las subidas
paradas y las bajadas las superaron bien, con el resto de los participantes existe en este
momento una gran amistad y ya se están intercambiando direcciones para verse en Bs. As.,
no falta nada para terminar y hay naturalmente un relajamiento general, pero, siempre hay
un pero, los caballos están llegando a sus casas y a ellos también les gusta volver, se
sienten seguros y no ven la hora de terminar con este esfuerzo para descansar y comer
tranquilos.
Es un momento muy especial pues es también para ellos la "última media hora",
donde se hacen los cancheros, se vuelven briosos y pícaros y ya no nos necesitan como los
días anteriores y es en este momento donde pueden tener reacciones que no tuvieron
durante toda la marcha. Esta última media hora de viaje es muy importante tenerla en
cuenta y prestar mucha atención. Por ser el último tramo generalmente el grupo se estiro
en función al apuro de los caballos y el control perdió eficacia pero la responsabilidad
del organizador aún continua. Recuérdelo y téngala muy en cuenta a esta última media
hora!
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