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Cliente - Cliente |
En esta oportunidad contaré una experiencia
nueva, diferente, distinta, que viví durante una cabalgata realizada hace pocos días. Si
analizamos las experiencias negativas con inteligencia, siempre obtendremos enseñanzas
positivas que de una u otra manera nos ayudan a crecer, a perfeccionarse, a mejorar o a
justificar nuestras actitudes.
En el grupo había una persona con quien no tuvimos "onda" desde el comienzo de
la cabalgata. En realidad, desde antes del comienzo de la cabalgata, porque cuando me
envió el importe de dinero correspondiente a la seña, lo hizo utilizando un sistema no
apropiado, diferente al recomendado, lo que le costó un plus adicional importante que
pagó en silencio como corresponde a una persona seria.
Durante la marcha, en distintos momentos, desatendía las indicaciones o consejos del
guía, un viejo bobo como yo, pero que la zona la ha recorrido una cuantas veces y los
caballos, por trabajar con ellos desde hace bastante tiempo, los conoce un poco más
que
las personas que vienen por primera vez.
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Lo más raro es que no prestaba atención a las indicaciones, hacia lo que quería y
después tenia que hacer lo que se le había indicado de entrada.
Una actitud inútil e innecesaria culpa de una personalidad muy particular o de problemas
personales no resueltos. Como nadie aprende de la experiencia ajena y todos necesitamos
adquirir nuestra propia experiencia, decidí dar las indicaciones que consideraba
correctas y oportunas en cada momento y aceptar lo que hiciera aunque no lo comparta.
Con 29 años y muchos menos, la persona es adulta y responsable de sus actos. Hay formas y
formas de adquirir experiencias. Existen distintos caminos. Ella eligió el suyo. De
alguna manera actuó como "hombre". Digo esto porque después de muchas
cabalgatas realizadas, en diferentes oportunidades, cuando se presentan situaciones
difíciles, de riesgo o inesperadas, las mujeres son más guapas, más obedientes y
generan menos problemas que los hombres.
El hombre tiene una fuerza de 10 puntos y cuando no puede superar una situación difícil
por sus propios medios, se cae a 2 puntos. La mujer tiene una fuerza de 7 puntos y cuando
se siente insegura, débil o con miedo, por su obediencia, por confiar y creer en el guía
decae a 4 puntos. Esta chica ofreció resistencia a los consejos y en distintas
oportunidades debió "morder el freno" y cambiar su decisión por el consejo que
se le había dado oportunamente. Por otro lado "el turismo es prestación de
servicio". Pero este servicio no es ilimitado. Pretender tener un
"sirviente" al servicio permanente, excede los limites y el guía no debe
aceptar esta situación bajo ningún concepto.
Ante esta situación desgraciada provocamos un dialogo con el
propósito de mejorar las relaciones y hacer de la cabalgata un programa divertido,
........ pero no logramos el resultado esperado.
Fue entonces que le pedí a mi ayudante que atienda con especial dedicación a esta
clienta y yo me ocuparía con especial dedicación a la logística para que todo salga
mejor que bien. Como todas las
cabalgatas dejan diferentes enseñanzas, en esta
oportunidad, para mí, tiene el valor de una primer cliente que no quedo conforme con mi
persona, porque analizando la organización en general, la logística, los horarios, las
comidas, no hubo errores importantes. Siempre se puede mejorar pero no siempre se puede
caer simpático a todas las personas.
Por el lado de la clienta, creo que también sacará enseñanzas de esta cabalgata,
........... el día que se le pase la bronca, el día que acepte que la "Mujer
Maravilla" existe solamente en las historietas.
El título de este relato se refiere específicamente a que en esta actividad lo normal es
recibir CLIENTES y despachar AMIGOS con quienes se mantiene una excelente relación por
mucho tiempo y es muy alentador la cantidad de gente que vuelven para realizar otra
cabalgata.
En esta oportunidad se recibió una CLIENTE y se despacho una CLIENTE...
una lastima. Es una buena oportunidad para transmitir una realidad. "Las cabalgatas
se disfrutan plenamente una vez finalizadas las mismas".
Durante la cabalgata está presente el temor a lo desconocido, la preocupación, el
cansancio, la incomodidad...
También está presente el cambio de ritmo, el tiempo "ilimitado", el
reencuentro con uno mismo, la generosidad de la gente del lugar...
Cuando finaliza la cabalgata se olvidan los dolores y las incomodidades y queda en la
superficie todo lo bueno y profundo que se encuentra cuando nos retiramos de nuestro
"ritmo de vida" que nos permite ver nuestro "estilo de vida".
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